Del amor, el llanto y otros demonios

Clementina se casó el sábado en Curicó. Llegamos cuando ya había comenzado la fiesta, porque un camión de tomates se volcó en la carretera, pero eso me dio tiempo de ponerme los ruleros en el auto y llegar bien peinada, como la vieja elegante que soy. Sigue leyendo

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