Todo por culpa de Bowie

Hace tres noches que no duermo bien y creo que es todo por culpa Bowie, del sueño que tuve con Bowie. Aunque es sólo una sospecha alternativa. Soñar con celebridades es algo que mi cerebro tiene bastante bien acostumbrado a mi sistema límbico.  El subconsciente me publica un episodio con algún cantante, actor, escritor o modelo de la cultura pop, una vez cada dos meses. Recientemente añadió algunos chefs. Por esta coyuntura con la cocina gourmet, me supongo.

En fin, no es que no pueda pegar los ojos. Concilio el sueño después de veinte minutos, como cada vez que apoyo el rostro en la almohada. Pero despierto a la media noche, disgustada e impaciente, como si me tuviera que levantar temprano en la mañana para correr a renovar la cédula de identidad vencida. El problema es que no descubro la causa.

Digo que sólo es una sospecha alternativa porque bien podrían ser los anticonceptivos. Porque resulta que ahora, en este tratamiento absurdo de fertilidad en el que estoy (la nueva Santa Inquisición para las no-creyentes de la maternidad antes de los treinta y seis), también están incluidos los anticonceptivos.

El almuerzo de cada día también es una inquietud que podría provocar cierto desvelo en la mujer moderna. Más proteínas, menos carbohidratos. Más legumbres, menos papas. Más espinacas, menos arroz. Más helados, menos habas. Sino, que lo digan las #foodbloggers de instagram, que se les nota el desmayo creativo cuando una tostada con palta es todo lo que pueden fotografiar con el hashtag #recetadeldía. La cocina también puede llevarte al borde del surmenage.

Las plantas que no riego y que parece que me miran con cara de víctima, cada vez que hacemos contacto visual, también podrían estar entorpeciendo mi apacible sueño. Me gustan las hierbas, en el estofado, en la ensalada, en el jugo, en crema para las contracturas musculares, pero no soy lo que se dice: una mujer de maceteros y jardines. Flores más bien no como. Hay algo perverso en querer comer pétalos de rosas e hibiscos. Algo de querer someter y poseer a las cosas más hermosas…

Las fotos que no organizo, los recortes de revista que no archivo, el libro que aún no termino de leer, y toda la procastinación de actividades que he acumulado en las últimas semanas, todas son causas probables de desvelo. Pero sigo pensando que es todo por culpa de Bowie, del sueño que tuve con Bowie.

Hasta ayer podía haber narrado el sueño de atrás para adelante. Pero hoy, por alguna extraña razón, no puedo recordarlo. Sólo me resuena en el oído la voz rasposa y madura de Bowie, provocándome una galopante e irrefrenable ansiedad.

Esa mañana, la mañana del sueño, hice lo que nunca antes había hecho: encendí el computador y comencé a escribir. Y con la ayuda de Bowie, escribiré hasta  que sepa el destino de aquel texto.

No se hacia dónde iré desde aquí. Pero prometo que no será aburrido.

todo por culpa de bowie

Anuncios

2 comentarios en “Todo por culpa de Bowie

Señora, señor, ¡deje su comentario!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s