Mi unicornio azul se tomó un sabático

Ha pasado un buen tiempo desde mi última actualización en el blog. Un año y medio por lo menos, con un post de mantenimiento en la mitad. En un sentido etéreo, digamos que mi unicornio azul se me perdió. Pastando lo dejé y el maricón se tomó un sabático. Y no es que no haya estado cerca de mí, chasconéandome la frente con su cola setentera, es que ha estado medio huevón.  En un sentido práctico, digamos que existen varias buenas excusas para justificar mi su ausencia.

Una de las razones, es que hace poco menos de un año me embarqué en un negocio online, una tienda de productos orgánicos llamada Siempre Viva Shop. Hace cuatro años comencé a consumir alimentos y cosméticos orgánicos, mientras estuve en Inglaterra, y al volver a Chile no sólo continué usándolos, sino que además decidí convertirme en una promotora. No es tarea sencilla, porque las personas no acaban de entender por qué diantres hay que consumir productos orgánicos, pero trabajo en ello diariamente, en las redes sociales, en mi blog de salud y bienestar, y en la tienda.

Otra razón, es que he comenzado a ir a “terapia”. Así, entre comillas: “terapia”. La “terapia”, para los que aún no han pisado un consultorio psicológico, es otra extravagancia que inventaron en el primer mundo para venirnos a joder el bolsillo a los del tercero (como los implantes de silicona y los zapatos Louboutin). Una necesidad más que no sabíamos que teníamos, pero que ahora no podemos dejar de satisfacer. Además, “terapia” se llama también el remedio para tratar una enfermedad muy común que contraen las mujeres cuando se casan, la suegra.

Por otro lado, hay otro consultorio que también he estado visitando últimamente. Y no es el del psiquiátrico, sino el de medicina reproductiva. Hace casi tres años que mi esposo y yo queremos tener un bebé, y por más divertida que haya sido la exploración y descubrimiento de las posturas más cómodas y creativas que existen en el Kamasutra, aún no conseguimos llevar un embarazo a término.

Y cuando me refiero a posturas cómodas, no quiero decir aburridas, sino libres de pretensiones, porque si hay un privilegio que te ganas a los cuarenta, es la certeza de que los multiorgasmos tienen más que ver con creatividad, que con malabarismo.

Éste y otros detalles más, como las aventuras de mi marido robándose los condones del ecógrafo, en un próximo capítulo. Por ahora, estoy contenta con el retorno.

Mi unicornio azul ayer apareció
y puede parecer acaso una obsesión,
pero no tengo más que un unicornio azul
y aunque tuviera dos,
yo sólo quiero aquel.

Cualquier información,

por si se vuelve a largar,
cien mil o un millón yo pagaré
a Liam Neeson
para que, con este video,
lo vuelva a amenazar.

mi unicornio azul se tomó un sabático

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Un comentario en “Mi unicornio azul se tomó un sabático

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