Chaufa de Quínua con historia

Los chinos llegaron al Perú a mediados del siglo XIX, a la par de la época en que se abolió la esclavitud. Muchos se afincaron en tierras costeras, contratados por plantaciones de azúcar y minas de guano, el 95% oriundo de Cantón, según cuenta la historia.

Fue así que de los chinos, los peruanos no sólo heredamos los ojos rasgados, sino que además su milenaria sazón, su forma de “saltar” los alimentos, las mezclas agridulces y hasta el modo de llamar “kión” al jengibre y “sillao” a la salsa de soya, elementos que hemos acogido como parte importante de nuestro patrimonio gastronómico.

El año pasado, preparé este plato (pero con arroz) para unas amigas cantonesas que conocí, y de las cuales por su dulzura y belleza me enamoré, durante mi experiencia en Londres. Me quedó fenomenal. Pero más fenomenal para mí fue su expresión de asombro cuando me dijeron: Where did you learn to make this?

Receta para dos comensales:

–         Kión rallado (2 cdas. soperas)
–         2 puñados de diente de dragón
–         1 tasa de Quínoa blanca
–         2 huevos
–         Sillao al gusto
–         Pimiento rojo picado (1/2 tasa)
–         Cebolla china o cebollín picado (1 tasa)
–         2 dientes de ajo triturados, o picados finamente
–         Miel o azúcar (2 cdas. soperas)
–         Zumo de 1 limón
–         1 pechuga de pollo
–         Aceite de sésamo u otro aceite vegetal
–         1 cdta. de Ajinomoto (glutamato monosódico)
–         1 cdta. de pimienta china (no indispensable)
–         Sal al gusto

Picar la pechuga de pollo en datos grandes y dejarlos marinando en esta pócima maestra: zumo de limón, azúcar y sillao. Por una, dos o tres horas o, por último, mientras picas las verduras. Pasado este lapso de tiempo, escurrir el pollo, darle una talqueada con harina y freír. Reservar.

Cocer la quínoa en 1 ½ tasas de agua, sin sal, con la tapa puesta, a fuego bajo (de 35 a 40 minutos), mirando y revolviendo cada dos por medio porque sino se quema y queda la canción. Reservar. Hacer una tortilla con dos huevos y picarlos en cuadraditos. Y reservar.

En una sartén o wok con aceite precalentado, saltear el ajo, la cebolla china, el pimiento y el diente de dragón, por tres minutos o hasta que el aroma te haga salivar tanto que sientas que se te va a perforar el estómago. En este punto, apurarse y echar el kión y el sillao, y seguir saltando por un par de minutos más. Sazonar con ajinomoto, sal y pimienta china, tanto como te digan tus papilas gustativas.

Este plato se emplata de un plato a la vez. Así que, en un bowl, poner un poco de quínoa cocida, un poco del saltado de verduras, un poco de pollo y mezclar. Servir un montoncito y adornar con los cuadritos de tortilla. Comer con gusto, quede como quede, porque estoy segura que me olvidé de algo, pero no sé qué es. (Por si acaso, ponle un poco más de sillao)

Nota de la escribidora: Esta receta fue enviada al concurso La mejor receta con Quínoa de Revista Paula. No gané, pero nadie me quitará lo saltado.

En la foto salimos comiendo ají de gallina, pero esa ya es otra historia.

En la foto salimos comiendo ají de gallina, pero esa ya es otra historia.

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6 comentarios en “Chaufa de Quínua con historia

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