La voluntad del mono astronauta

La base de toda frustración es no obtener lo que esperas, y la base de todo 14 de Febrero con cara de traste es no recibir regalo.

El año pasado, que fue nuestro primer año de casados, o como diría mi amiga Cony: “la etapa en que te divorcias todas las semanas, y todas las semanas te vuelves a casar” (con luna de miel incluida), me pasé el Día de los Enamorados en medio del London Fashion Week, tomando fotos y entrevistando diseñadores emergentes en el baño, como la gran periodista de moda que soy, y se me olvidó por completo comprar un regalo o una tarjetita de amor a mi marido. Pero como él es un tipo de la nueva izquierda -como los de la antigua, pero exitosos- no se molestó en absoluto, y me esperó contento con un regalito que había comprado días antes, en una salida al supermercado.

Pero los hombres son animales en perpetua observación y aprendizaje (como los monos astronautas), que creen que las mujeres somos criaturas que actuamos bajo patrones de comportamiento (como ellos), por lo que este año él esperó que tampoco le diera nada, ya que, después de todo, nunca hemos esperado a que sea 14 de Febrero para hacernos regalos mutuamente.

¡¡No señores!! las mujeres somos criaturas impredecibles, que actuamos conforme al día del mes, y conforme a cuántas veces fuimos al baño esa semana. Así que, algo que hicimos ayer, no tenemos por qué volverlo a hacer mañana.

Así que, esta vez, dediqué toda una mañana a elegir los audífonos de sus sueños, y a escribir un mensaje fabricador de nudos de garganta, como los que me caracterizan. Y como me gusta vivir adelantada a los hechos del futuro, porque para eso soy una visionaria y para eso soy neurótica, decidí que el mejor momento para la entrega de obsequios era el 13 en la tarde y no el 14.

Mi madre suele decir: “a los hombres no hay que quitarles la voluntad”. Ese día, no sólo le devolví la voluntad al mío, sino que además le di toda la mañana del 14 para que eligiera mi nuevo regalo del Día de los Enamorados favorito.

la voluntad del mono

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3 comentarios en “La voluntad del mono astronauta

  1. En realidad sigo creyendo en el tema de los patrones, pero si creo q los hombre nos parecemos en alguna medida a un mono astronauta, solo q nunca se me hubiera ocurrido llamarme de esa forma.

    De cualquier manera mi amada recibio su anillo que fue de los que ella usa y le gustan, un ramo de flores y una tarjeta con el mensaje esperado por ella.

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  2. Pingback: Mi amiga Frida Kahlo | Diario de una casada (neurótica)

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